
11 de febrero
Taire la crise économique aux lycéens ?
Octubre de 2009
Tribune du Monde en version intégrale et quelques compléments.
Octubre de 2005
Le blues des étudiants en économie
de 2003
Critiques à propos de notre "Petit bréviaire des idées reçues en économie"
Septiembre de 2001
Fitoussi réhabilite le débat dans les études d’économie
Enero de 2001
Précisions sur l’enseignement de l’économie
de 2001
Lettre ouverte internationale VF
de 2001
Vive l’economie politique!
Diciembre de 2000
La economia de nuestros hijos
Noviembre de 2000
">Rebelión de los alumnos de Económicas en Francia contra la enseñanza "despegada de la realidad"
Julio de 2000
Les étudiants dénoncent l’autisme économique
Julio de 2000
L’économie, science autiste ?
Julio de 2000
Pourquoi une réforme de l’enseignement de l’économie ?
Julio de 2000
La révolte des étudiants
Junio de 2000
Les économistes seraient-ils autistes ?
Junio de 2000
Echec et maths
Junio de 2000
Economie Autiste
Junio de 2000
Vives critiques sur l’enseignement de l’économie à l’université
Junio de 2000
Edito de Laurent Mauduit
Junio de 2000
Politique
Junio de 2000
Les excès de la modélisation mathématique
Junio de 2000
La pensée unique dénoncée par les normaliens
Todos los actores concernidos están de acuerdo en la constatación siguiente: la formación universitaria "ciencias económicas" está en crisis. Los índices son numerosos (véase Alternatives-Economiques, n° 174, octubre 1999): caída de los efectivos más pronunciada que en otras formaciones universitarias, dificultades para la inserción profesional (18% de los estudiantes de economía egresados de la universidad en 1994 se encontraban desempleados tres años más tarde, contra 8% de los alumnos de gestión y 12% de los alumnos del conjunto de las formaciones universitarias), la insatisfacción que reina entre numerosos estudiantes, etc. Debe promoverse un debate sobre ese tema: ese es el objetivo de la iniciativa que hemos tomado al hacer circular una carta abierta de los estudiantes a los responsables de la enseñanza de esa disciplina sobre la cual informó la prensa recientemente (ver infra, texto II).
¿Cómo explicar esta insatisfacción? Pensamos que es el producto de dos "desviaciones" generalmente observadas en la enseñanza de la economía y estrechamente relacionadas:
1. Por una parte la enseñanza lleva muchas veces al estudiante a descubrir solamente mundos imaginarios, cuya relación con la realidad económica permanece misteriosa y desgraciadamente no justificada. Estamos conscientes, claro está, que toda teoría que pretende inscribirse, de cerca o de lejos, en un procedimiento científico, debe simplificar la realidad para producir resultados interesantes. Pero debe ser confrontada enseguida a los hechos.
Quizás el lector no advertido de lo que pasa en las facultades de ciencias económicas se pregunta lo que entendemos por "mundos imaginarios". Se trata de pequeños modelos que supuestamente deben representar la economía y su funcionamiento. El problema es que esos modelos no comportan a menudo más que un solo agente calificado de representativo. La pertinencia de ese procedimiento en general no se justifica en los cursos. Se describe así una economía de autoproducción, sin intercambio –la economía de Robinson Crusoe como se le llama muchas veces–, de la cual son cuidadosamente descartados los problemas de coordinación de agentes diferentes. Aún la teoría de juegos (conjuntos de juegos lógico-matemáticos), la cual debe analizar supuestamente los comportamientos estratégicos de los agentes es solamente normativa (estudia cómo se comportarían actores racionales) y no positiva (cómo se comportan realmente los actores) ¡Después algunos se extrañan que estudiantes que escogieron la formación "ciencias económicas" para adquirir una comprensión profunda de los fenómenos económicos se decepcionen rápidamente por lo que se les propone!
Se nos responderá que primero es necesario "hacer ejercicios musicales", dominar la "caja de herramientas" que se utilizará más tarde (en un paraíso más o menos cercano). Pero ese mismo argumento regresa en los primeros años de la licenciatura, en la licenciatura, en la maestría, etc.. Y llama la atención constatar lo que el Jurado de la Agregación de Ciencias Económicas reprocha a los candidatos quienes, es preciso recordarlo, son ya doctores en economía: "La pertinencia de la elección de los instrumentos de análisis y del tipo de modelización adoptada en relación con el problema abordado, está insuficientemente justificada y es muchas veces muy discutible. Un grieta sensible se crea por ese hecho entre los "resultados" inferidos de una serie de demostraciones -rigurosas muchas veces en el plano formal-, y la comprensión que el autor y su lector esperan adquirir sobre el problema estudiado" (Informe del Jurado de la Agregación de Ciencias Económicas, 1997/1998).
2. La segunda razón de la insatisfacción de los estudiantes es, según nosotros, el dogmatismo que reina en la enseñanza de la disciplina. Ese dogmatismo es con mucho el resultado de la ausencia de confrontación con los hechos. La confrontación de las teorías a los hechos permite conservar solamente las más pertinentes. Si se olvidan los hechos la teoría se desarrollará de manera totalmente esotérica, sin riesgo de discusión.
Ahora bien, nosotros pensamos que la Universidad debería ser el lugar de la formación de un espíritu crítico, para el investigador como para el ciudadano. No es presentándonos una yuxtaposición de modelos que supuestamente deben constituir LA ciencia o LA verdad económica como se permitirá al estudiante desarrollar su propia reflexión. Es preciso notar que no se trata de prohibir tal o cual procedimiento, como se nos ha dicho muchas veces. Se trata simplemente de demandar el fin de ese dogmatismo que impone el estudio de modelos desconectados de toda confrontación con los datos reales mediante un discurso de autoridad y no por una argumentación justificada.
Se nos dirá que se trata prioritariamente de hacer que los estudiantes en economía sean "operacionales" profesionalmente. Esta respuesta es de una gran hipocresía: lo que se espera de un economista es ante todo una cultura general económica y social y un buen conocimiento de los mecanismos y de las instituciones económicas. Ahora bien, por el contrario, la enseñanza de la economía en la universidad destruye ese tipo de conocimientos. Una "nota preliminar" del Informe solicitado por el Ministerio de la Educación Nacional sobre la enseñanza de la economía en la universidad (no publicado hasta el día de hoy, pero mantenemos la esperanza ...) evoca el problema: "¿Quién no ha constatado la pérdida de cultura económica de un bachiller proveniente del área económico-social después de dos años pasados en una facultad de ciencias económicas?".
La insatisfacción de los estudiantes (que se manifiesta objetivamente en las numerosas firmas que hemos podido obtener) debe ser tomada en serio. Para ello deben ser respetados ciertos principios: presentar las cuestiones en juego -económicas y políticas- que están presentes en el surgimiento de las teorías estudiadas, movilizar con más frecuencia los datos empíricos y la historia económica para aclarar o relativizar la pertinencia de los modelos presentados, partir de los problemas concretos a los cuales está confrontada hoy en día la sociedad contemporánea, hacer espacio a varias teorías, etc. Enfin: principios elementales que nos extrañamos de tener que recordar en estas líneas.